miércoles, 26 de noviembre de 2008

Lugares estancos



En un grupo de psicodrama una mujer cuenta que teme a los lugares con mucha gente, y que la perturba un permanente dolor de cabeza: dibuja un pueblo tranquilo, y expresa como deseo: “Que todo siempre siga igual”. Ese deseo aparece capturado, en el plano de representación, no como fuerzas, no maquinando, sino deseando la quietud, no enterarse de que se está en el aire, de que el tiempo se abre al misterio. Se cierra a la capacidad de ser afectada, tocada, dejando así a lo real, bajo la sombra.

Una sombra que habla de captura, de líneas duras, de un “yo cristalizado”.
Ella es un sujeto encarnado, una identidad sin mutación. Su narrativa habla de su emocionalidad, de su modo de agenciar con el otro. Las cosas son lo que son, es lo que es, certezas, seguridades, estructuras, casilleros, este el muro de su castillo.

Otra mujer presta una escena donde alguien le saca su lugar en una clase de gimnasia, y dice: “ mi lugar es mi lugar, yo siempre fui así”,
- ¿Cómo?
- Así lo mió es mió, mi lugar es mi lugar.
Sobrecodificación, portación de credencial identitaria, ausencia de lo larvario. El cuerpo sin órganos aparece canceroso, la expresión de la potencia esta inhibida. Se afirma y confirma negando la diferencia,
-¿que sentis?
- que me sacan el lugar.
- que sentimiento te provoca
- que me sacan mi lugar.
Imposibilidad de expresar un sentir, una cabeza y un cuerpo separados dando lugar a un rostro: cuál ? y en un juego de escenas donde se ocupaban distintos roles ella encarnaba siempre el mismo: el de, la niña buena.

Tratando de tomar “mi lugar” como signo, que podía producir una grieta en esa afirmación, una fuga se interroga, pero solo respondía “es mi lugar”, otros le devolvieron algo en relación al capricho y al egoísmo, lo aceptaba y decía “ yo siempre fui así, yo soy así”.
Asegurarse un lugar, una forma para inhibir todo encuentro. El yo muestra solo su cara identitaria su Ye, secuestrando a su Mua, al yo corporal.

Sujeto del representacionalismo, cuerpo escindido, modelo del cuerpo-mente, que no permite conexiones posibles y múltiples. Un único sentido, una única manera de percibir, algo está allí por fuera, y ella está sujetada a ese fondo en perspectiva líneal y única.

Mi lugar , se presentaba allí como un signo, que forzaba a pensar algo nuevo, pero no había lugar para lo nuevo, para el afuera. Entonces se intenta robarle esa propiedad privada y privadora y dejarla circular por el grupo,
- ¿Para cada uno de ustedes cuál es su lugar ?¿cuál sería ese “Mi lugar” del que no nos corremos porque siempre fue así?: algo empezó a moverse

El movimiento del “pensar” pensarse… se produce una afectación, un devenir. pensar rueda… fluye… hay una afectación grupal que resuena.

Y ese “mi lugar” tomó otras formas, pudo llevar a pensar algo más que justificarse en una personalidad o identidad fija. Y tratando de fisurar algo de esos lugares estancos, llegaba la pregunta:
- ¿ Para qué ocuparlos, para qué quedarse ahí, que nos da?, que precio pagamos?, quienes nos los piden?, que pasa si no los ocupamos más?

Mapas, territorios de fronteras rígidas que impiden discurrir por los bordes.
Lo mítico, lo inmutable, lo certero… que nada cambie, que nada se mueva.
Traspasar fronteras asusta, caer al vacio se vivencia como temido.
Estarse, al borde del abismo resulta “el lugar seguro” mientras no se intente avanzar, mientras se “este” rígido, inmóvil.

Su imagen y su actitud resonaban como las de una niña caprichosa, y luego llegan sus palabras : “mi lugar es siempre estar bien, para que mi mamá nunca esté mal”, Ella tiene 46 años, y necesita estar bien para su mamá.
La pregunta es: ¿ Para que la reconozca?

Evita que muera su yo, ¿evita que muera su mamá?, evita que el tiempo corra?.
Sin embargo la estrategia que utiliza es no dejar lugar al tiempo del Aión, al tiempo de los colores. Quedando capturada la vida.
Coagulación en un punto de vista que no deja afectarse por el otro, no se produce alteridad, produciéndose microfachismos. El microfachismo, por ejemplo de estar siempre bien.

Identidad, un rol adjudicado y asumido, como una gran armadura que la acoraza, como una máscara que la muestra, la cubre y la encubre al mismo tiempo. Hay un “yo” sustantivado que anulo la verbalización del “ser”, y le dio estatuto de legitimidad inmutable al “Soy”. No hay posibilidad aquí para el devenir… la estratificación de un tiempo medible y conmensurable impide el acontecimiento. No hay fisuras ni posibilidad de bifurcaciones, hay un “sujeto-sujetado” con un lugar propio y estanco.
“alguien le dijo, que si se “es” buena no se “es” mala, es más, podría decirse, que alguien le dijo, que si se “es” para otros, como los otros esperan que sea, se “es casi perfecta”, lo opuesto sería el “simulacro” y pocos se animan a quedar en el limbo, flotando. Alcanzar el modelo de la perfección, es caer en una trampa representacionalista, de lo inalcanzable.
Todo el grupo mostraba sus mapas, territorios colonizados, cuerpos encarnados… determinismos y posiciones consolidadas, status.

Si el muro de Berlín cayó e hizo que se reconfiguraran todas las fronteras, existe todavía la posibilidad…

El psicodrama y la multiplicación dramática es una de esas posibilidades.

Lanía Mariano - González, Graciela .

No hay comentarios: