viernes, 22 de agosto de 2008

La máscara



“Nuestro yo propio se esconde bien de nuestro yo propio;
de todas las minas donde hay tesoros,
la nuestra es la última en descubrir"

Friederich Nietzsche.

¿Elegimos desde la libertad de nuestro ser... o lo hacemos desde la esclavitud de
nuestras máscaras y temores?

¿Elegimos ser nosotros mismos… o elegimos ser marionetas en manos de otros,
aparentando lo que no somos?

Desde las culturas más primitivas hasta el suntuoso carnaval de Venecia,
las máscaras han sido usadas por todos los pueblos del mundo con un mismo
sentido ceremonial y religioso.
La máscara como doble del hombre tiene la
particularidad de esconder una identidad y construir otra, posibilitando una
nueva vida, así ambas identidades conviven. De esta manera, la máscara es
para el hombre, un objeto sagrado y mágico.

Que curioso cuando nos oculta,por algo, nos enmascaramos, nos protejemos
en realidad, comenzamos a ser...
quienes realmente somos, por que nos sentímos seguros, ocultos, . Pensamos que
los demás ven otra cosa... que no somos...
Pero en realidad somos identitariamente sin la máscara? paradojicamente para mi...
la mascara me desnuda...

Gra González



domingo, 17 de agosto de 2008

Brújula...

Me niego a caer bajo la tiranía despótica de constelaciones llamadas significantes, a quedar presa de una única lógica, de un único signo, prefiero abrir caminos, bifurcaciones posibles que me lleven a ese terreno antes conocido de la inmanencia del sentir, del sentido de lo que se comparte, de lo que forma parte de un lenguaje común y a la vez colectivo aunque diferente, un lenguaje de dos, de muchos, un lenguaje con otros. Un mapa de códigos comunes y múltiples que devienen a un acontecimiento posible.

Me interno en la búsqueda de mi ser, tal como es en sí, para ver si desde allí hallo la posible conexión de este deviniendo, de mi ser, no de mi “soy”, no de mi Yo, sino de mi “ser”…

Somos una sucesión de estados discontinuos, esta discontinuidad, de este quien que somos está en el fondo, sumergida en la profundidad, detrás de las máscaras, de los personajes míticos. Allí; sumergidos en el caos, allí estamos siempre habitando… este es el origen indiscernible, este es el espíritu azaroso del propio ser.

Las explicaciones y las causalidades insistentes a las que nos aferramos solo son una máscara, un señuelo para el yo desprevenido, para el yo con otros, pero no para el ser conmigo, para el yo puro y más cercano al inconsciente, allí, el pensamiento racional pierde la batalla, allí hay fuga, senderos abiertos, fisuras, allí hay intuición… sensaciones, percepción…, allí hay singularidad. No sirve la semiótica ajustada a la lógica común, allí, tan cercano a mi inmanencia, el loco devenir propone movimiento, inquieta… “La realidad se apaga en un instante, la razón gira perdida”.

Allí, es donde hay que buscar, allí por donde hay que pasar, allí se encuentra mi deseo.

Gra González


domingo, 3 de agosto de 2008

...y sobre el sentido del placer



Ver, sentir, percibir....
Construir un mundo, un sentido, una lógica, a partir de lo que la imagen
produce a través de nuestro sentido perceptivo....
Sin palabras, sin lenguaje... todo a construir, .....
Cómo en los juegos de chicos... no una invensión, sino una construcción
del mundo a través de una escena....
Juguemos.... ¿Cuál es la sensación, cuál la historia, cuál el argumento, cúales las palabras...?
Sólo un título, una etiqueta.... un significante.... o una línea de fuga... un sentido diferente...
Juguemos.... multipliquemos... resonemos...
Eudemonia... y del sentido del bienestar, de la felicidad, del placer...
¿y de que otros tantos sentidos?

Juguemos.... durante un minuto.... sólo juguemos...