domingo, 16 de noviembre de 2008

Los primeros acercamientos a la dirección de escena - Nuestro primer agenciamiento maquínico

La primera dirección escénica es como la primera vez de muchas cosas, ansiedades, miedos, autoexigencias, incertidumbres, deseo, todo conforma una multiplicidad de factores que se juegan en ese espacio tiempo.
Como en la vida, como en los afectos y vínculos, la empatía, la afectación, la distancia, la integración- desintegración, el movimiento forma parte de esta experiencia, una experiencia personal que también habla de escenarios, personajes, momentos, elecciones, afectaciones, devenires... "La vida también es un escenario en donde esta apararece desde nuestra narrativa y corporalidad"


“Estar frente a otro implica la experiencia de lo extraño. Cuando cree estar todo aquí ante la presencia del otro, algo por fuera de ambos está instalado. Entre ambos hay otro-ahí como un lugar sin lugar, creándose la trama del encuentro

Adriana Zambrini


Mariano cuenta su escena….

… recuerdo, tenía 16 años, estaba en Brasil de vacaciones, estaba con un amigo de mi hermano, mayor que yo en un departamento cerca de la playa, y fumé por primera vez… me sentí raro, no sé…. Fuimos a la playa. con este chico e intentamos subir a un bote, pero no podíamos, nos reíamos, nos tentábamos y no podíamos subir, cerca nuestro había algunas personas subiendo a una de esas bananas, se reían al vernos, y algunos nos querían ayudar a subir… fue gracioso… yo sentía que todos se daban cuenta que había fumado; cuando logramos subirnos al bote fuimos remando hasta una isla, no nos entendíamos, no coincidíamos en remar al mismo tiempo, no sé, … ya no sé si me reía de la situación…. Pensé: para qué fume.

“Para que una cosa tenga un sentido hace falta una escena, y para que exista una escena, hace falta una ilusión, un mínimo de ilusión, de movimiento imaginario de desafío a lo real, que nos arrastre, que nos seduzca, que nos rebele”. “Sin esta dimensión propiamente estética, mítica, lúdica, ni siquiera existe escena…” (1)

La escena dramática es prestada por Mariano, y coordinada por mí, (habíamos conciliado con Rosario que el caldeamiento lo dirigía ella, y la escena yo, o ambas, no sé… a veces la rostridad, a veces la ansiedad, a veces el miedo, la exposición, los viejos fantasmas…) Armamos el “espacio dramático” en una punta del aula, ahora: “el escenario”, esta zona del espacio discursivo en donde se hace la invocación.
Nos disponemos a “dramatizar”
Se dramatiza la escena; primero en el departamento en donde Mariano y su amigo están reunidos.
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(1)El deseo Nómade.Adriana Zambrini. Editorial Lugar.
Mariano toma su papel, y elige a Marina para el papel del otro chico, Paula allí, en una punta del escenario, va a interpretar a un turista subiendo a la banana .
Pido soliloquios.

“…empezamos a crear como en ritornerlos, espacios tiempos extravíos temporales compartidos grupalmente y eso es Aquello que ignorábamos hace un instante y ahora nos “involucra” a todos…” lo que modifica en un grupo es todo aquello que percibimos como descubrimiento o como asombro”(2)

“La esencia, el estado de cosa, la forma, todo uno en un movimiento que lo lanza fuera de sí a la multiplicidad. La presencia del ser lo abarca, lo nombra y él es su propio ocultamiento.”(3)


Es la escena de Mariano, su mágico mundo fantaseado, pero me pregunto: ¿Es su escena o es mía, o de todos?… Ritual chamánico que exorciza los fantasmas de la tribu, quien me exorciza del espíritu de… “los coordinadores grupales que pueden capturar en sí mismos la energía transferencial almacenándola en sus depósitos narcisistas” (4)
Intento no quedarme en la captura de lo discursivo, deconstruir lo aprendido, hallar los signos de lo corporal, de lo gestual, no los significantes. Conectarme, ¿Desde donde? …Aspiro a mirar con todo el cuerpo, no sólo desde los ojos.

“La escena dramática… la utilizamos para, sentir, y compartir emociones emanadas de ella, para actuar “juegos” destinados a movilizar y para “corporizar” nuestras palabras y nuestros pensamientos. Sentimos, actuamos, pensamos y hablamos “en escenas”; es un modo de trabajar y hasta de volver a comunicarse”(5)


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(2, 4 y 5) La Multiplicación Dramática. Hernan Kesselman – Eduardo Pavlovsky. Editorial Atuel
“En distintos momentos de la coordinación, casi constantemente a veces, el psicodramatista que cumple con la función de director debe tomar decisiones. Suele ocurrir que algunas son verdaderas elecciones conscientes; otras, inconscientes, en ocasiones, ni llega siquiera a advertir la posibilidad o urgencia de tomarlas y a veces está tan limitado por motivos externos que las decisiones chocan con la imposibilidad de su realización” (6)

El otro me entrega sus emociones expuestas en una escena propia, personal, siento que tengo que encontrar una línea a seguir, que cuidar, que albergar, contradictoriamente también quiero transgredir, dejarme atravesar, hacer lectura visceral… siento que la realidad se apaga en ese instante, la emoción y el juego aparecen, y la razón queda perdida… girando….
“Uno debe seguir teniendo caos dentro de sí, para dar nacimiento a una estrella danzante” Friederich Nietzsche
Busco ese caos Nietzchiano dentro de mi, recuerdo la estrofa de una canción de Seru Giran: “Si pudieras olvidar tu mente frente a mi….” O una frase de Deleuze:” toda sensación es una pregunta, aún cuando solo el silencio responda…”
“Mariano y Marina empiezan a con su escena mostrativa, juegan, en esa playa del imaginario que ahora es la playa de todos, se balancean, se ríen, Paula los mira desde el extremo, no entiende, pero sonríe...”.
Lo aparente, lo sugerente, lo que se ve, lo que se intuye, lo latente…. Lo fantasmático…. Lo estético… lo creativo…
“La cosas nunca pasan por allí donde se cree que van a pasar, ni por los caminos que se espera” Deleuze

“El acto estético como un acto loco, de ruptura de lo inevitable. La metáfora es resistida para preservar eternamente el momento de lo infinito. Se gira entre remolinos de signos discontinuos, no hay descanso para los sentidos, el cuerpo comienza a garabatear señales que delatan la presencia de lo inexplicable….”(7)
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(6) Fundamentos para una teoría del psicodrama. Carlos Martínez Bouquet. Siglo veintiuno ediciones
(7) El Deseo nómade. Adriana Zambrini. Editorial Lugar.
Todo es un punto de partida, hay que atravesarlo por las ideas que surjan, hay que encontrar en ese acto estético las sensaciones, allí hay un acontecimiento, un flujo de fuerzas que hay que animarse a seguir, a atravesar, animarse al contagio…

“Sólo la pasión como fuerza irrefrenable que atraviesa al hombre, le otorga la eventualidad de una trasgresión esencial para que el acto abandone la complacencia de lo esperable y rompa la elipse de la realidad” (8)

Se me ocurre pedir un “entre” o varios, los que le surjan al grupo, siento que hay algo, lo percibo, algo latente, algo del orden de lo no explícito pero de lo dado, una vibración, flujos, fuerzas, aun no dadas en lo discursivo, (me sigue capturando lo discursivo, la falta, no quiero caer en la tiranía de la palabra, a mi misma me digo; “deshacete de esta trampa! y buscá solo el tartamudeo vital que existe en las personas y que constituye el encanto de cada uno.”
“En las dramatizaciones aparece la noción de “entre”. Las voces que rodean la escena. Los movimientos, ritmos, sonidos e imágenes del modo como la escena “afecta” al grupo. Que recorre el contorno de la escena, De modo que el grupo puede trabajar no solamente doblando a los sujetos de la escena sino también asumir la incorporalidad del “entre”
El entre es aprender a circular por fuera del contorno escenográfico. El “entre” no corresponde a ningún sujeto, sino a fractales, pequeños ritornelos de intensidades bloqueadas. Molecularidades que traspasan a los sujetos a velocidades diferentes” Tato Pavlovsky
Siento que detrás de esta escena encubridora, hay otra, una descubridora, e intento encontrar las herramientas para desarmarla, y permitir que se transforme en una escena mutativa a partir de los efectos y multiplicaciones del grupo…” Lo sé, lo he leído muchas veces, me he enamorado de esta metáfora, la metáfora del rizoma; ¿Por qué no puedo quitar entonces los árboles plantados en mi cabeza? ¿Salirme de los binarismos, de las estructuras de orden?
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(8) Las Escenas temidas del Coordinador de Grupo. Hernan Kesselman. Eduardo Pavlovsky.
No quiero ser un observador separado, sino que desep ser parte de este flujo. Estos cuestionamientos son mis líneas de fuga, mi deseo nómade, que se resiste a esta subjetividad moldeada por la medicalización discursiva del poder.
Ensayo salir de la lógica del “como ser” y encontrar la lógica del “dejar ser”, la lógica del devenir…

“Nuestra única orientación ha de ser una preparación a la experimentación. Y esta preparación consiste en no ser imitativos, en no juzgar, en no interpretar mediante las categorías generales de lo que está bien o mal; este es, se trata de no reducir la experiencia a lo que se nos da socialmente como ya conocido. Puesto que no sabemos que puede nuestro cuerpo, de qué afectos es capaz, hasta dónde puede llegar nuestro territorio, hay que probar “( 9)
“El Devenir comienza cuando rompemos las líneas duras del ser. Todos los devenires son minoritarios, ya no están guiados por las identidades. Cada individuo desarrollará entonces la vida en un modo particular pero no personal: las ideas , los deseos, los modos de vida que la invaden y de los que se contagia nacen y se mueven desde más acá o más allá de él mismo, de su yo..) (10)

Intento percibir en mi cabeza cual es el posible conflicto que subyace. Despliego la escena hasta donde puedo hacerlo. Improviso inversión de roles, indago sobre los sentimientos que aparecen, las emociones, las afectaciones (creo que es allí en donde las escenas temidas del coordinador aparecen en escena, en mi escena personal, hay una pretensión casi inconsciente que la emoción que me afecta , sea la que hipotéticamente veo en la escena de Mariano) el inconsciente es bufón, se disfraza de omnipotencia, para emular miedos arcaicos, lugares comunes, Freud habla de lo transferencial, dice que la repetición es el obstáculo, y Melanie Klein sostiene que estos mecanismos defensivos aparecen cuando el monto de ansiedad es alto.
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(9) El Deseo según Guilles Deleuze. Maite Larrauri. Ed. Tándem.
(10) Escenas Multiplicad (Estética y Micropolítica) Kessilman – Pavlovsky – De Brasi. Ed.Aillu
Cuanto me cuesta abandonar lo discursivo del psicoanálisis, cuanto cuesta apartarlo, al menos desplazarlo por un rato, porque allí radica su poder tirano, en lo supuestamente establecido y dado como cierto, en lo autodeterminado, que me impide discurrir por “entre”, vagar por “sobre”, danzar por los contornos, desdoblar los pliegues, abrirme a un pensamiento rizomático…

“Un director debería devenir cada vez más imperceptible indiscernible e impersonal. Entonces si así fuera uno sería como la hierba creando una multitud. Su subjetividad no es lo que él siente, sino lo que es capaz de dejar pasar a su través. Todos los flujos e intensidades posibles.”(11)

Recurro a los doblajes, casi todo el tiempo, allí aparece lo múltiple, lo común que es de todos, ya no es del personaje, ahora estamos en una realidad sin tiempo, compartida, ahora la escena es “del grupo”.
Lo saco a Mariano de la escena, lo reemplazo, quiero que la vea por fuera, quiero que sea espectador de su “propia escena”, siento por un momento que algo se devela, lo percibo… hay como una vibración diferente, hay algo en lo corporal, lo postural,… sigo buscando azarosamente el conflicto y en su búsqueda quedo un poco capturada. Será tal vez porque no puedo salirme de esa afectación, que tiene que ver posiblemente con mis propias escenas, quizás con mis propios conflictos. Presa de esa captura olvido torpemente el personaje de Paula (la turista queriendo subir a la banana).
Rosario comparte conmigo el espacio de dirección, es un soporte, pero no logramos conectarnos las dos, creo, tememos mucho animarnos al caos que produce la dramatización, por momentos la busco, como desbordada en medio de las aguas movedizas, por momentos la pierdo, cómo quien confía en sus propias fuerzas para atravesar el terror de lo incierto y que este no lo domine.
Me invade el cuestionamiento propio del psicoanálisis de nuevo, ¿por que el olvido? ¿A qué remitirá? ¿Cómo no supe que hacer? ¿Cómo no lo noté?. Aparece la culpa, que con su tiranía intenta impotentizar mis fuerzas.

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(11) La Multiplicación Dramática. Kesselman – Pavlovsky. Ed. Atuel.
Pero a pesar de la angustia que esto me provoca, pronto entiendo que esta línea de pensamiento responde a la cultura arborescente tan propia del psicoanálisis y del poder, me niego a la afirmación unilateral: “lo que eres es lo que eres”, siento que me seguirá siendo difícil encontrar la alegría en ese saber por regresión e intento salirme de allí y pensar prontamente desde lo más rizomático, porque comprendo que el rizoma no pretende saber lo que uno es de una vez por todas…

Mariano y Marina se despiden de sus personajes… el grupo multiplica…

“En un grupo no hay ni partes ni todo porque el todo esta plegado en la parte y el todo no es nada más que el despliegue infinito de las partes” (De Brasi) (12)
“Lo múltiple que genera la multiplicación dramática es el despliegue de la escena plegada original, cada multiplicación cada despliegue es “finito e ilimitado. Cuestión de fractáles, de ritornelos, de creación “espacios tiempo”. De pura multiplicidad. Por sobre todo, es la versión clínica desde donde partimos siempre (l975) hasta hoy) y nunca al revés. Cuando un protagonista en psicodrama nos plantea un conflicto, lo que trae es su propia versión de su historia en un espacio tiempo concreto. Lo que nosotros hacemos desde el grupo es construir otros espacios tiempos a través de la multiplicidad de versiones de los integrantes del grupo. A esto definimos como Multiplicación Dramática.” (13)

Aparecen en las multiplicaciones velocidades, distintos sentidos de comprensión de lo escénico, es todo el tiempo puro flujo. Las multiplicaciones hacen resonancia de la historia que se distorsiona, Tato dice: “La multiplicación vence el pudor del entendimiento y expone la escandalosa versión de la experimentación pura. El grupo abre puertas, desbloquea sentimientos, deviene en nuevos agenciamientos, genera nuevos acontecimientos”, hay que querer generar acontecimiento, y la multiplicación es máquinica, hace a las fuerzas, a los flujos, a la inmanencia…
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(12 y 13) La Multiplicación Dramática. Kesselman – Pavlovsky. Ed. Atuel
Hago una loca asociación libre mientras miro las multiplicaciones, y no puedo dejar de compararla con lo transferencial en toda cura psicoanalítica; pero aquí no es provocar transferencia para que la afectación bloqueada aparezca y se muestre, aquí el afecto, la intensidad, es la suma de intensidades, de otros afectos, de múltiples afectaciones, aquí el revivir es un revivir grupal, y múltiple, la multiplicación dramática romper con la “falsa conexión transferencial”.
Me asombro, me sorprendo, voy y vengo, armo y desarmo, lo construido en mi subjetividad se deconstruye todo el tiempo, deconstruir para cambiar mapas, para desterritorializar y reterritorializar, con otros, con otros territorios=cuerpos, sin fronteras duras, sin límites rígidos

El acto estético ha obrado, lo hemos creado, compusimos alianza de fuerzas, flujos, haceidades, una multiplicidad de modos de expresión.
El agenciamiento es grupal, es maquínico.


“Compartir los miedos para que no pesen, para que se aligeren sostenidos en las manos de otros… otros significativos, otros diferentes, otros iguales, otros y todos…. Todos como cuerpo, diverso y múltiple, heterogéneo, fuerte.

“Deseos… ¿cuáles? Los tuyos, los míos, los nuestros, los comunes, los generales, los particulares, los mismos o los diferentes. Deseos, como fuerza única, como cuerpo, uno solo, “deseo”, como fuerza que agencia en inconscientes conectados, por contagio, por sentidos unidos en un único sentido, que pone en acción esa unión de deseos transformada en “máquina deseante y productiva” , subjetividades que se conjuran conectadas por el goce de lo creativo, de lo lúdico.

Caminar a tientas, con los ojos cerrados, provocar al instintos que guía los sentidos, tocamos, olemos, percibir otros cuerpos, alteridad con dudas e incertezas, reeditan en el aquí, temores y alegrías, encuentros y desencuentros. Habilitar al cuerpo dormido de vergüenzas y pudores, al cuerpo de la represión, a burlarse de la cultura castradora y conectarse con otros cuerpos….cuanta piel con memoria adormecida!! que busca abrir los ojos en insoportable rebeldía y ver, justamente aquello que no se ve con la mirada.
Risas, muecas, rostros como chicos en ronda de juego…. Seres que se expresan sin palabras, que dibujan figuras en el aire, que se dejan ser…. Caos, para producir cosmos, anarquía que promueve en el hacer a lo creativo.

Tal vez el placer de conectarnos…. Tal vez la necesidad de encontrarnos… tal vez la presencia de Eros como exultando a la vida…. al espacio prestado de a ratitos para dejar al adulto, y devenir niño en el adulto…. menos censurado, menos moldeado, menos crítico, menos reprimido, menos ubicado, menos acorazado…

Mostrarnos desde otro, fantaseado, detrás de personajes, identificación de todos los deseos de ser por un ratito, quien no somos o somos de otra forma sin saberlo. Idioma del hacer, expresión de lo oculto, lo negado a la conciencia que casi siempre falsea y disfraza, producir el hecho estético del actuar sin pensar las palabras. Escenificar lo no dicho, lo que está, lo que se calla, como en un juego infantil en donde cada personaje habla de cómo nos sentimos, ¿nos quieren? ¿Nos rechazan? ¿Quién soy?
¿Quién quiero ser? Todo se juega sobre un argumento prestado, múltiples significaciones danzando enmascaradas.

Dejarnos atravesar por el clima, por el devenir, por lo que fluye sin tanto acartonamiento; salirse de cliché, escapar al estereotipo, jugar con las voces, con los nuevos significantes, buscar un diccionario propio que dibuje nuestra individualidad, y compartirla, para sumarse así a otras individualidades, y multiplicar en nuevas lógicas, distintas y comunes…. Ser más moleculares e intentar que lo lineal, lo rígido no lo domine todo… hablar de sí, con otro argumento, salirse, para verse… y en el verse aprender a aceptarse, a permitirse no “ser” un otro, sino ser “uno” con otros…

Cerrar los ojos y rodar…. rodar sobre otros cuerpos, y dejarse sostener, abandonarse… volverse etéreo, ligero, gozoso, mezclarse en los latidos… y con los ojos cerrados, solamente sentir…. Las risas, la vibración corporal, las manos que contienen, que invitan a seguir rodando, que aplacan los temores… y exorcizan los fantasmas… como tribu en ritual de magia, miedo y goce, temor a la entrega… deseo a la entrega..
Ser por un rato, saqueadores de todos los permisos, como chicos, jugando a escondidas realidades y sueños, cómo chicos creciendo, siempre con otros, creando nuevas existencias, líneas de fuga que nos permiten discurrir entre certezas de una realidad inexorable, a la que solo podremos enfrentar si dejamos que este niño-adulto no se polarice, que devenga y desde ese lugar, desde allí mismo; transgredir juntos la improbabilidad del “somos lo que somos”

Sigamos intentando jugar a que sí se puede seguir siendo… a construir la risa colectiva…. No somos sin otros…. Y estamos: como un territorio, esperando ser inundados por otros ríos, por otros vientos, por otros territorios, para armar una gran cartografía de lo posible, unidos, contagiados… para entender que solo se es…deviniendo en otros,

Graciela González.

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