miércoles, 26 de noviembre de 2008

Des-sujetarse

“Ser uno mas en el aire es lo que al hombre le espanta”:

"El espanto a que el piso se desintegre, las seguridades fuguen, las identidades muten, a que algo cambie y ya no estemos en el mismo lugar, ni seamos los mismos. El espanto a ser libres de las palabras"(1)... el espanto a soltar lo que alberga la captura en nuestro cuerpo, el espanto a la locura, el espanto al caos…”

Ser, devenir en este estado de miedo agudiza la polarización binaria entre el ser-sujetado que somos y el devenir de nuestra singularidad. Nos quedamos en el entre-medio de permitirnos el acontecimiento que en medio de fuerzas desordenadas aparece como una ventana al vació, como una línea de fuga y a la vez nos aferrarnos a lo identitario, al “sujeto encarnado” que somos, al “Yo” cristalizado del lugar- tiempo. Este es el miedo, este el temor, a que lo caótico nos desintegre, nos deje flotando en un limbo.

Reinventarse dentro del caos es parodojar, es alejarse de lo dicotómico que nos escinde, que captura al ser que deviene, es desterritorializarse, es seguir las líneas de fuga que rompen con el plano estratificado y las líneas duras, es “esquizofrenizarse”
No "somos" algo fijo, inamovible, determinado, sino, que "vamos siendo" conformándonos y transformándonos y a la vez generando también movimientos, efectos.
Salirse del sujeto-sujetado, , ser predicado.
La lógica del ser es el agenciamiento, el devenir, el vincularse. “Atravesamiento” no “trasvasamiento”, no la vaguedad, lo inocuo, sino lo metamorfoseado, la afectación.

Cuando salimos del hechizo dualista nos enfrentamos al vértigo de la complejidad que nos generan las paradojas, lo que aparece por entre lo que se cuenta, por entre lo que se actúa, por entre lo que se muestra, devienen lo caótico y la velocidad de las fugas.
El largo adiestramiento en el pensamiento dicotómico nos hace creer que si el conocimiento no es certero y absoluto vamos a caer en el abismo del sisentido.
Bernett Pearce dice: “no se puede cambiar de paradigma sin atravesar un terremoto”.

El paradigma está allí, en la historia, en la escena, en el recuerdo de la imagen representacional, hay que animarse a romper lo mítico en esa historia, romper corazas y correr máscaras encubridoras. Discurrir por entre medio, es también desterritorializar ese mapa y ser cartógrafo en el nuevo trazado. El caos es el estallido, partículas, líneas, flujos, el bing bang escénico está allí, algo va a surgir. Ser cuerpo sin órganos, devenir, agenciar, contagiarse.


Armamos con otros nuestra propia mitología y nuestra pequeña tragedia… transgresora, desintegradora…esa, en donde las pasiones son deseos sin captura, rompiendo mitos y misterios, desafiando a los Dioses y sus designios. No hay le, no hay orden que domine el arrebato de lo que no puede detenerse… no hay razón que ejerza su poder sobre la piel, sobre el cuerpo, sobre las fuerzas activas y libres de nuestra inmanencia.

Graciela González -
(1) Mariano Lanía

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