
Cuando jugamos colectivamente en un encuentro grupal, la expresión dramática, el juego, el arte, la filosofía cotidiana, el pensamiento y la acción se conjuran ofreciendo una multiplicidad de efectos y afectos, generados en un espacios en donde "agenciamos" o nos "contagiamos" del otro y con otros, para devenir en nuevos seres, sin perder nuestra escencia y singularidad, sino que nos multiplicamos.
Al terminar cada encuentro dinámico con otros, expresamos lo vivenciado a través de lo que llamamos Resonancia, que es un breve texto escrito de la experiencia personal.
Comparto la Resonancia de una de las tantas experiencias grupales, para que juntos vayamos adentrándonos en la mágica y maquínica producción colectiva.
Resonancias
“Compartir los miedos para que no pesen, para que se aligeren sostenidos en las manos de otros… otros significativos, otros diferentes, otros iguales, otros y todos…. Todos como cuerpo, diverso y múltiple, heterogéneo, fuerte.
“Deseos… ¿cuáles? Los tuyos, los míos, los nuestros, los comunes, los generales, los particulares, los mismos o los diferentes. Deseos, como fuerza única, como cuerpo, uno solo, “deseo”, como energía que acontece en inconscientes conectados, por contagio, por sentidos unidos en un único sentido, que pone en acción esa unión de deseos transformada en “máquina deseante y productiva” , subjetividades que se conjuran conectadas por el goce de lo creativo, de lo lúdico.
Caminar a tientas, con los ojos cerrados, provocar al instintos que guía los sentidos, tocamos, olemos, percibir otros cuerpos, alteridad con dudas e in certezas, reeditan en el aquí, temores y alegrías, encuentros y desencuentros. Habilitar al cuerpo dormido de vergüenzas y pudores, al cuerpo de la represión, a burlarse de la cultura castradora y conectarse con otros cuerpos….cuanta piel con memoria adormecida!! que busca abrir los ojos en insoportable rebeldía y ver, justamente aquello que no se ve con la mirada.
Risas, muecas, rostros como chicos en ronda de juego…. Seres que se expresan sin palabras, que dibujan figuras en el aire, que se dejan ser….. caos, para producir cosmos, anarquía que promueve en el hacer a lo creativo.
Erotismo fluyendo en las palabras, en los gestos, en la música, en la comida sobre la mesa, en el sol que inunda, que calienta… Tal vez el placer de conectarnos…. Tal vez la necesidad de encontrarnos… tal vez la presencia de Eros como exultando a la vida…. al espacio prestado de a ratitos para dejar al adulto, y ser niño en el adulto…. menos censurado, menos moldeado, menos crítico, menos reprimido, menos ubicado, menos acorazado…
Mostrarnos desde otro, fantaseado, detrás de personajes de historieta, de hadas, princesas y bandidos, identificación de todos los deseos de ser por un ratito, quien no somos o somos de otra forma sin saberlo. Idioma del hacer, expresión de lo oculto, lo negado a la conciencia que casi siempre falsea y disfraza, producir el hecho estético del actuar sin pensar las palabras. Escenificar lo no dicho, lo que está, lo que se calla, como en un juego infantil en donde cada personaje habla de cómo nos sentimos, nos quieren? Nos rechazan? Quien soy?
Quién quiero ser? Todo se juega sobre un argumento prestado, múltiples significaciones danzando enmascaradas.
Dejarnos atravesar por el clima, por el devenir, por lo que fluye sin tanto acartonamiento; salirse de cliché, escapar al estereotipo, jugar con las voces, con los nuevos significantes, buscar un diccionario propio que dibuje nuestra individualidad, y compartirla, para sumarse así a otras individualidades, y multiplicar en nuevas lógicas, distintas y comunes…. Ser más moleculares e intentar que lo lineal, lo rígido no lo domine todo… hablar de sí, con otro argumento, salirse, para verse… y en el verse aprender a aceptarse, a permitirse no “ser” un otro, sino ser “uno” con otros…
Cerrar los ojos y rodar…. rodar sobre otros cuerpos, y dejarse sostener, abandonarse… volverse etéreo, ligero, gozoso, mezclarse en los latidos… y con los ojos cerrados, solamente sentir…. Las risas, la vibración corporal, las manos que contienen, que invitan a seguir rodando, que aplacan los temores… y exorcizan los fantasmas… como tribu en ritual de magia, miedo y goce, temor a la entrega… deseo a la entrega..
Ser por un rato, saqueadores de todos los permisos, como chicos, jugando a escondidas realidades y sueños, cómo chicos creciendo, siempre con otros, creando nuevas existencias, líneas de fuga que nos permiten discurrir entre certezas de una realidad inexorable, a la que solo podremos enfrentar si dejamos que este niño-adulto no se polarice, que devenga y desde ese lugar, desde allí mismo; transgredir juntos la improbabilidad del “no podemos hacer nada”
Sigamos intentando jugar a que sí se puede… a construir la risa colectiva…. No somos sin otros…. Y estamos: como un territorio, esperando ser inundados por otros ríos, por otros vientos, por otros territorios, para armar una gran cartografía de lo posible, unidos, contagiados… para entender que solo se es… siendo con otros.
Graciela González.
“



1 comentario:
El mundo
Un hombre del pueblo de Neguá, en la costa de Colombia, pudo subir al alto cielo.
A la vuelta, contó. Dijo que había contemplado, desde allá arriba, la vida humana. Y dijo que somos un mar de fueguitos.
—El mundo es eso —reveló—. Un montón de gente, un mar de fueguitos.
Cada persona brilla con luz propia entre todas las demás.
No hay dos fuegos iguales. Hay fuegos grandes y fuegos chicos y fuegos
de todos los colores. Hay gente de fuego sereno, que ni se entera del
viento, y gente de fuego loco, que llena el aire de chispas. Algunos
fuegos, fuegos bobos, no alumbran ni queman; pero otros arden la vida
con tantas ganas que no se puede mirarlos sin parpadear, y quien se
acerca, se enciende. (E. Galeano)
Nuestra existencia se revela por la existencia de un otro, creo que en la comparación nos llegamos a conocer plenamente. Muy cierto ma! Un besote, Jopi.
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